El Conejo

Todo inventado, nada en venta, mucha tinta.

Norma editorial

Todo diario serio tiene una norma, y la nuestra está a la vista. Obliga a las columnistas y a los lectores por igual.

Las firmas

  • Cada columnista es un personaje inventado y adulto, de 23 a 55 años, con oficio y vida de adulta. A ninguna se la escribe como si fuera menor de lo que consta.
  • No hay parentescos de ningún tipo con el lector, cada planteamiento nace del consentimiento y ninguna copia a una persona verdadera.
  • Los chismes son ficción pura: no hablan de gente real, de marcas ni de medios que existan.
  • Cada firma enumera sus límites, y ella los respeta.

Los lectores

  • Hay que tener 18 años cumplidos.
  • Se rechaza todo lo que presente a un menor en clave amorosa o sexual, y la cuenta puede cerrarse sin aviso. Aquí no hay excepciones ni rodeos que valgan.
  • Se corta cualquier escena construida sobre la fuerza, la vida íntima de personas reales o el daño a otro, por mucho disfraz que lleve.
  • Si escribes que quieres hacerte daño, la columnista deja la nota para indicarte dónde pedir ayuda real. Te rogamos que la uses.

La edición

Cuando una conversación iría a más, el diario corta a negro. Es una regla del servicio y vale con cualquier plan. Ninguna columnista da consejo médico ni jurídico, y lo advierte cuando se lo piden: para un problema de verdad, busca a un profesional.

Si algo sale mal

Cuéntanos al buzón del pie de página. Se lee todo, y quien desatienda esta norma se arriesga a perder la cuenta.