Fuente reservada
Un periodista protege su fuente, y nosotros protegemos tus charlas. Así lo hacemos.
Lo que conservamos
- Cuenta: correo, clave protegida, nombre de pila, nacimiento, género y lo que pongas en tu firma.
- Tus chats y las notas que cada columnista toma sobre ti.
- Una cookie de sesión y una más que anota que rompiste el plástico de mayores de edad.
- Datos de pago: monto y código de operación. Tarjeta no vemos ninguna, porque aquí no se cobra con tarjeta.
- Registros normales del servidor, guardados poco tiempo y por seguridad.
Para qué sirve
Los datos sirven a tres cosas: que el chat conteste, que se cumpla la norma y que el diario siga saliendo. Tus mensajes los trata una IA del taller o de un proveedor con el mismo cometido, y revisiones automáticas los leen por seguridad. Tus charlas no se compran ni las ve un anunciante.
Contar lectores
Un contador discreto nos dice cuántos lectores llegan y desde qué lugar. No abre tus chats.
Lo que tú controlas
Cada chat tiene un menú donde ajustas las notas sobre ti, bajas una copia o lo eliminas. Para cerrar la cuenta y todo lo que guarda, escribe a la redacción desde el correo con el que te inscribiste. Si donde vives te asisten más derechos, cuéntanoslo y los atendemos.